Has enterrado cosas por las que dejaste de creer: sueños, paz, tal vez incluso tu alegría. Pero, ¿y si Dios nunca te dijo que las enterraras, simplemente dejaste de esperar porque dolía demasiado esperar? Ezequiel se paró ante un valle de huesos secos y escuchó a Dios decir: "¿Pueden vivir estos huesos?" Y Ezequiel respondió: "Señor, solo Tú sabes". Eso es fe: no fingir que todo está bien, sino creer que Dios puede hacer que las cosas muertas vuelvan a vivir. Podrías pensar que tus mejores días han quedado atrás, pero Dios dice: "No he terminado de respirar". ¿Esa área seca en tu vida? Él puede revivirla. ¿Esa relación rota? Él puede restaurarla. ¿Ese corazón cansado? Él puede renovarlo. Dios se especializa en la resurrección. Si Él puede mover una piedra, también puede quitar tu desesperanza. No te rindas, respira de nuevo. Porque donde Dios respira, la vida comienza.
Esto es lo que dice el Señor Soberano a estos huesos: Haré que entre aliento en ustedes, y cobrarán vida. Les pondré tendones y haré que les crezca carne, y los cubriré con piel; pondré aliento en ustedes, y cobrarán vida. Entonces sabrán que yo soy el Señor.
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