Gracias Abba por permitirme ser pobre según los estándares de la tierra. Mi riqueza está en ti.
No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones irrumpen y roban. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido destruyen, y donde los ladrones no irrumpen ni roban. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
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