Ha sido una larga lucha.
No lo estás diciendo en voz alta, pero estás cansado — cansado de fingir que estás bien.
Has pasado por cosas que podrían haberte roto.
Pero todavía estás aquí — y eso no es debilidad, eso es gracia.
Isaías 40:31 dice: "Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas."
Eso significa que la fuerza no viene de intentar más — viene de confiar más profundamente.
Cada vez que te levantaste cuando querías rendirte, Dios lo notó.
Cada lágrima, cada oración, cada acto silencioso de fe — todos son prueba de que no estás derrotado.
La tormenta no te derribó — te enseñó cómo mantenerte en pie.
Así que cuando mires tus cicatrices, no veas daño — ve resistencia.
Eres más fuerte de lo que piensas, porque Dios es más fuerte que lo que enfrentas.
Y Él aún no ha terminado de mostrarte eso.
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