Hoy, entrego al Señor todos los pecados que cometí en la oscuridad. Me recuerda que adoro al Señor que es Santo y Majestuoso. ¡Y al tener el privilegio de ser llamada Su hija, estoy limpia en el Nombre de Jesús! Continuamente buscaré Su rostro y Su gracia se reflejará en mí y el mundo sabrá que Él vive. Toda la gloria y alabanzas a Ti, nuestro salvador. Amén.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo y nos perdonará nuestros pecados y nos purificará de toda injusticia.
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