Me siento como el hombre de doble ánimo. La autodisciplina y los límites morales abandonan el edificio bajo la más mínima presión. La resolución de hacer lo correcto cuando llega el momento se desvanece tan rápido como llega. Me siento como un ser humano terrible. Por favor, oren para que mi corazón renuncie a la lucha de resistir la obra del espíritu.
Si alguno de ustedes carece de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos liberalmente y sin reproche, y le será dada.
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