Mi alma está cansada. No puedo tomar un respiro, todo sigue empeorando. Estoy teniendo pensamientos que me avergüenzan. Me estoy convirtiendo en alguien que no quiero ser, estoy enojado, estoy resentido. Las cosas estaban mejorando después de años de sanación y ahora siento que nunca importó. Nunca podré disfrutar de la vida sin angustia o esta pesadez... No soy la madre que mis hijos merecen, no estoy donde siento que debería estar...
Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os daré descanso. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.
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