Hoy, martes, miré con lujuria en la escuela. Era la misma chica de la última vez que miré con lujuria un viernes hace unos meses (Dios me disciplinó por lo que hice la última vez, pero esta vez lo he hecho de nuevo y probablemente incluso peor. Que Dios me discipline como quiera esta vez). Después, estaba teniendo pensamientos de hacerle cosas malas. Pero cambié de opinión y ahora estoy pensando en mostrarle amabilidad y el amor de Jesús. Espero que ella conozca al Padre y reciba a Jesús y sepa lo que Él hizo por ella y sepa quién es Él, y reciba al Espíritu Santo y Su poder y sepa quién es Él.
Ninguna tentación os ha sobrevenido que no sea común a la humanidad. Y Dios es fiel; no permitirá que seáis tentados más allá de lo que podéis soportar. Pero cuando seáis tentados, también proveerá una salida para que podáis soportarlo.
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