Mi único problema, y el más grande que tengo ahora mismo, es que no dejaré de discutir con la gente... O no dejaré de enojarme por las cosas más pequeñas. Estoy tan preocupado y confundido por qué me enojo cada vez... ¿Puede alguien ayudarme?
Mis queridos hermanos y hermanas, tengan en cuenta esto: Todos deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse, porque la ira humana no produce la justicia que Dios desea.
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