Necesito un hombre amoroso y cariñoso, quienquiera que me hayas dado, siempre y cuando conozca al DIOS viviente al que servimos y adoramos. Estoy perfectamente bien.
Por favor, ¡reza por mí!
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos. ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la iniquidad? ¿O qué comunión tiene la luz con las tinieblas?
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