Padre, mueve nuestros propios corazones hacia una mayor generosidad. Ayúdanos a dar con alegría, no por obligación sino por amor a Ti y a nuestros vecinos. Enséñanos a ser las manos y los pies de Jesús en nuestras comunidades, generosos con nuestro tiempo, talentos y tesoros. Oramos todo esto en el poderoso nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien nos enseñó que lo que hagamos por el más pequeño de estos, lo hacemos por Él.
Cada uno debe dar lo que ha decidido en su corazón dar, no de mala gana ni por obligación, porque a Dios le agrada el que da con alegría.
Comentarios (2)
Join the conversation
Sign In to Comment