Querido padre celestial, gracias por otro día... Por despertarme a mí y a mi familia... Gracias por no estar donde solíamos estar... Sé que las cosas no se ven bien en este momento... Pero nunca, nunca, nunca me has defraudado... Padre, vengo a ti ahora por mí y mi familia, necesitamos tu intervención... Algo nos está atacando... No sé qué dominio del infierno o si es Satanás mismo, pero está atacando... Te necesitamos más que nunca... Por favor, te ruego por tu protección y sanación... Y necesito que otros estén de acuerdo conmigo... Podemos mover montañas en tu nombre... Podemos hacer todas las cosas a través de Cristo que nos fortalece... Padre, por favor ayúdanos... Y en tu poderoso y amoroso nombre, Jesucristo... Amén
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
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