Pido oraciones contra mi espíritu perezoso. Ahora que la escuela ha terminado, temo que la pereza domine mi vida y me impida dar gloria al Altísimo todos los días.
Cualquiera que sea tu tarea, hazla de todo corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibirás la herencia como recompensa. Estás sirviendo al Señor Cristo.
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