Dios no quiere que vivamos como la gente de Meribá y Masá. Seamos humildes, confiados y obedientes cuando Él nos habla a través de Su Palabra o nuestras oraciones.
Amén
Porque él es nuestro Dios, y nosotros somos el pueblo de su prado, el rebaño bajo su cuidado. Hoy, si tan solo escucharan su voz, no endurezcan sus corazones como lo hicieron en Meribá, como lo hicieron aquel día en Masá en el desierto.
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