Hoy estoy agradecido por la comida, el refugio y nuestro amoroso y misericordioso Dios. También estoy agradecido de tener tantas oportunidades para aprender sobre Cristo y saber que él es nuestro verdadero líder.
Todo buen regalo y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces celestiales, que no cambia como las sombras que se mueven.
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