Ni un gorrión cae al suelo sin que Dios lo note (Mateo 10:29), y tampoco lo hace una de tus lágrimas.
🕊️👍Cuando Agar levantó su voz en el desierto de Beerseba, Dios se acercó (Génesis 21:17)
👍🕊️ Cuando Ana lloró amargamente fuera del templo del Señor, Dios lo notó y lo recordó (1 Samuel 1:10, 17).
🕊️👍 Cuando David se cansó de gemir, Dios no se cansó de escuchar.
🕊️👍El Dios de todo consuelo vigila tu llanto.
(Salmo 6:6–9).
Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la compasión y el Dios de todo consuelo, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar a los que están en cualquier tribulación.
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