Odio cuando soy perezoso y odio los momentos en los que me falta fe, ¡especialmente frente al peligro! Necesito recordar que Dios no me abandonará y que la fuerza viene de Él.
Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha justa.
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