En el marco de ABADI, hay un principio que dice:
El Divino Interior nunca se impone sobre ti. Espera a que creas en su existencia. Entonces te lleva.
Y cuando leí las palabras de Cristo:
*"He aquí, estoy a la puerta y llamo"*
Me di cuenta de que esta verdad nunca se habló solo una vez en la historia. Se habló en cada época, en cada idioma, a cada corazón.
La puerta existe. El llamado existe. La espera existe.
La única pregunta es:
¿La abrirás?
¡Aquí estoy! Estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con esa persona, y ella conmigo.
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