Una de las cosas más reconfortantes que he aprendido es esto:
No tengo que tener todo en orden antes de acercarme a Dios.
Puedo venir con mis preguntas.
Mis miedos.
Mis lágrimas.
Mis dudas.
Él no está esperando una versión perfecta de mí.
Simplemente quiere mi corazón.
Y ese es un recordatorio que nunca dejaré de necesitar. 🤍
Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os daré descanso. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.
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