Cada vez que intento poner mis sentimientos y pensamientos en palabras, me quedo corto. Constantemente busco una respuesta que calme mi corazón ansioso. Le pregunto a Dios por qué me siento así... por qué se fueron, por qué mis sueños se desmoronaron.
Cada ciclo repetido me muestra las cadenas en las que me pongo. Estas cadenas ya han sido rotas a través de Cristo, ¿por qué vuelvo? Vuelvo para rescatar cualquier cosa que pueda llevar conmigo cuando Dios me ha dicho que suelte. En el fondo sé que ya no hay nada aquí para mí, pero me quedo e intento que funcione. Me convenzo de que Dios solo me está enseñando una lección de perseverancia cuando la temporada ha terminado. Es difícil aceptar la realidad de que lo que funcionó entonces ya no te sirve. No estoy seguro de qué hacer o a dónde ir, pero sé que no puedo seguir dando vueltas esperando algo que Dios quiere que suelte.
Comentarios (2)
Join the conversation
Sign In to Comment