Oh Maestro de todo, sé el verdadero gestor de todos mis asuntos. Si enfrento dificultades, que tu fuerza sea mi apoyo; y si encuentro éxito, que tu gratitud sea mi oración. No me dejes depender de mí mismo, sino hazme repetir con tu profeta David: "El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?"
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Comentarios (0)
No comments yet. Be the first to comment!
Join the conversation
Sign In to Comment