Gracias Dios por tu presencia en mi vida. Gracias por tu misericordia y gracia que se renuevan cada día que abres mis ojos. Gracias Dios por aceptarme como tu hijo. Siempre me regocijaré en ti en todo, incluso cuando me sienta atacado.
Por el gran amor del SEÑOR no somos consumidos, porque sus compasiones nunca fallan. Son nuevas cada mañana; grande es tu fidelidad.
Comentarios (0)
No comments yet. Be the first to comment!
Join the conversation
Sign In to Comment