Querido Dios,
Gracias por llevarme a través de este día.
Gracias por la fuerza para trabajar,
las lecciones que aprendí y la gracia que me sostuvo.
Al dejar mis deberes, libero todo estrés, error
y tarea sin terminar en Tus manos.
Lava la pesadez del día
y llena mi corazón de paz y descanso.
Restaura mi cuerpo, refresca mi mente
y renueva mi espíritu.
Bendice mi hogar, mis seres queridos y el trabajo de mis manos.
Ayúdame a descansar sin preocupaciones
y a confiar en que Tú sigues trabajando
aun cuando yo no lo estoy.
Amén
Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os daré descanso. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.
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