Jesús, que nunca olvide el día en que le pedí al Señor que me perdonara y entrara en mi vida. Rezo para nunca olvidar el fervor que tenía para servir a La Casa y a las personas heridas dentro de ella. Gracias por elegirme para servir a los demás. Rezo para que continúes permitiéndome ser las manos y los pies de Jesús.
Cada uno de ustedes debe usar el don que ha recibido para servir a los demás, como administradores fieles de la gracia de Dios en sus diversas formas.
Comentarios (2)
Join the conversation
Sign In to Comment