Si sientes ganas de rezar, entonces reza. Dondequiera que estés, ya sea en el lugar de trabajo o en cualquier otro lugar. No digas "rezaré cuando llegue a casa". La oración no se trata solo de cerrar los ojos o hablar, puedes hacer una oración en silencio y luego hablar con tu Dios. Recuerda que Dios está en todas partes.
Jeremías 23:24
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