Después de alejarme de la casa del Señor, nunca me sentí como la misma persona de nuevo. Necesito que ores por mí porque me siento impotente para reaccionar ante los problemas de la vida.
El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los abatidos de espíritu.
Comentarios (0)
No comments yet. Be the first to comment!
Join the conversation
Sign In to Comment