Soy sensible y me cuesta aceptar las reprimendas. Que el Señor trabaje en mi corazón para que pueda cambiar en Su tiempo.
Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni resientas su reprensión, porque el Señor disciplina a los que ama, como un padre al hijo en quien se deleita.
Comentarios (0)
No comments yet. Be the first to comment!
Join the conversation
Sign In to Comment