Si ves esto, me gustaría que oraras por ti mismo, no por mí, por ti mismo. ¡Orar por otras personas es genial! Pero a veces te olvidas de orar por ti mismo, así que aquí tienes una pequeña oración.
Señor, guíame hoy a través de tus pasos, y déjame verme a mí mismo a través de tus ojos. A veces puedo olvidarme de ti, y el deseo de no orar, pero en el fondo queremos que nos guíes y nunca dejes de guiarnos porque te necesitamos en nuestras vidas más que a cualquier otra cosa, y si te tenemos a ti, lo tenemos todo. En el nombre de Jesús, oro, Amén.
Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos ansiosos. Ve si hay en mí algún camino ofensivo, y guíame en el camino eterno.
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