Estoy agradecido por la esperanza, el valor y la fe que me da. Incluso en un entorno donde nadie entiende mi soledad, todavía creo que él está conmigo. Sus promesas nunca cambian. Pase lo que pase, ¡te agradezco y alabo! ¡Estoy lleno de alegría!
Mantengan sus vidas libres del amor al dinero y estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho: "Nunca te dejaré; nunca te abandonaré". Así que decimos con confianza: "El Señor es mi ayudador; no temeré. ¿Qué pueden hacerme los simples mortales?"
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