Bendito sea el nombre del Señor porque me cubre con su sangre y cargó con el peso de mi pecado en la cruz y trajo salvación a mi espíritu, verdaderamente digo gloria a él, el Cristo.
Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el árbol, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados.
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