Vine a ti, mi Señor, arrepentido,
y bajo tus pies, derramando lágrimas.
Te pedí perdón
por mis pecados, transgresiones e ignorancia.
Te encontré, mi Dios, compasivo y misericordioso.
Me acogiste en tu abrazo con amor.
Te agradecí con todo mi corazón
y prometí no volver al mal y estar bajo tu protección.
Prometí que mi corazón sería tuyo
y toda mi vida, y tú eres suficiente para mí...
Escrito por Tasuni Sarah.
El Señor es misericordioso y clemente, lento para la ira y abundante en amor constante. No siempre reprenderá, ni guardará su ira para siempre. No nos trata según nuestros pecados, ni nos paga conforme a nuestras iniquidades. Porque tan alto como los cielos están sobre la tierra, tan grande es su amor constante hacia los que le temen; tan lejos como el este está del oeste, así aleja de nosotros nuestras transgresiones.
Comentarios (0)
No comments yet. Be the first to comment!
Join the conversation
Sign In to Comment