Gracias Señor porque siento tu presencia en los momentos difíciles. Gracias porque siento que sanarás mi herida que ha estado en mi pie durante cuatro años. Gracias por mi madre, a pesar de sus problemas, gastando mucho dinero en médicos, ella está mejor hoy. Gracias Señor, te amo, nunca nos abandonarás en nuestros momentos difíciles. La desgracia a menudo cae sobre los justos, pero el Señor siempre los libra. Los justos vivirán por fe. ¡Amén! ¡Gracias Señor!
El justo puede tener muchos problemas, pero el Señor lo libra de todos ellos; él protege todos sus huesos, ni uno de ellos será quebrado.
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